Nurmolandia

jueves, diciembre 22, 2005

Locuras que no lo son

Es que son tantas vueltas, y el cansancio y la calle. El sol mismo, que sale y vuelve a desaparecer detras de las nuves en tan sólo un día, tan sólo unas horas. Y desde la puerta miro, hacia el cielo, disfrutando lejana del celeste grisáseo.

Es esperar, la eterna espera a que llegue, baje de la escalera celestial, (no tiene porqué ser un cielo color claro, porqué no un cielo oscuro, gris mate, verde petróleo), el ágnel sin aurora a pedir su paquete.

La rutina se repite, todo el día, mecánicamente camino a zancadas, casi flotando mis pasos. Mullidas, las plantas del pie, pero hierven por dentro y coloradas como un ladrillo soportan hasta el fin, indeterminado, cuando el último ángel sube los peldaños con el paquete en sus manos.

Yo parada, en la puerta, viendo el cielo, que cmaiba de color, el sol ya oculto, y las nubes que corren atoondradas, se empujan, se chocan, algunas caen, otras se esfuman, y yo lejana, me desconecto del cable: duermo.

(La espera nocturna es otra cosa, nunca se recuerda. Los rayos del sol, los más suavecitos, esos primeros que asoman como hilos de seda, logran despertar mi chip y me obligan a cumplir la rutina)

viernes, diciembre 16, 2005

Ve

La luna espia en el cielo oscuro y nocturno
ven las estrellas las chispas solares
lejanas, en otro horizonte.

Ve la negrura, un color intenso
ve que nada es facil, tan solo respierar
y hasta ahí no más.

Ve que los ojos, no solo ven
tambien saben mirar
y qué más hermoso que hayar
lo que buscás, en otros ojos
y no son más que los mismos:
lograron dupilicarse y son cuatro...


Ve, las lágrimas fluyen, y se olvidan
ve, anda, vuela, pierde el sonido del grito
en el horizonte nocturno
y alcanza el sol, las luces, las ondas

Un pájaro posará en tu mano
cuando vuele, liberado
cuando píe, ilusionado
tan inocente como un niño

Ve, mira
Vé, vuela.